Los dibujos de Laura -2

Al día siguiente, su amigo Tomás le preguntó:
– Laura, ¿Ya has dibujado tu cuento?
– Tomás, soy muy torpe. Lo hice casi nueve veces y siempre salía feo y mal. No voy a ser capaz. ¿Tu ya has terminado el tuyo? – dijo Laura

Tomás sacó su cuento de la mochila y lo mostró a Laura. Tenía varios dibujos muy bonitos, con muchos colores, así que Laura le preguntó si podía leerlo. Pero Tomás, avergonzado, le dijo:
– Mis dibujos han quedado bien, pero me da vergüenza que leas mi cuento porque a mi se me da muy mal escribir y tu lo haces mucho mejor que yo.
Laura recordó lo que su madre le había explicado la tarde anterior y entendió que lo realmente importante era esforzarse por aprender y hacer las cosas cada día un poco mejor.

– Tomás, ¿y si yo te ayudo a mejorar tu cuento y tu a mi a dibujar el mío? – le dijo Laura

Así, los dos niños hicieron esa tarde sus deberes juntos, se ayudaron mucho y se esforzaron un montón. Laura dibujó y dibujó con la ayuda de Tomás y ella le ayudó a mejorar su escritura hasta que por fin quedaron satisfechos con sus cuentos.
Cuando llevaron sus deberes al colegio al día siguiente resultó que sus cuentos y dibujos fueron de los mejores de su clase y ambos aprendieron que con esfuerzo e ilusión se pueden conseguir las cosas.

Este entrañable cuento explica a los niños que deben aprender a aceptarse con sus virtudes y defectos, con las cosas que hacen bien y las cosas que no hacen tan bien. Una vez hayan hecho esto deben saber que con esfuerzo y superación podrán conseguir casi cualquier cosa que se propongan, por más difícil que les parezca. Tal y como le ocurre a Laura, la protagonista de esta historia y quien cree que de ninguna forma aprenderá a dibujar.

P/Irene Hernández

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