Un sustituto para Baltasar -2

Baltasar se dio cuenta de que aquel niño podría ser el Rey Baltasar esa noche. No sólo por su aspecto, sino por la nobleza de su corazón. Podía verse a distancia la naturaleza amable y cordial de aquel muchacho.

-¡Claro que os ayudaré! ¡Os lo prometo! -dijo el niño-. Pero yo no soy mago. ¿Cómo conseguiré viajar por todo el mundo en una sola noche?
-Yo te prestaré mi poder -dijo Baltasar -.Verás qué divertido es.

Baltasar le dio al muchacho unas cuantas instrucciones y emprendió su viaje con Melchor y con Gaspar. Nadie notó la diferencia.
A la mañana siguiente, se reunieron Melchor y Gaspar con el verdadero Baltasar para contarle la experiencia. Allí estaba también el joven sustituto.
-Ha sido una noche perfecta.
-Todo ha salido muy bien.

Los Tres Reyes Magos hablaron y hablaron durante horas. Mientras el pequeño se fue alejando de los Magos para ocultar su cara de tristeza. Pero los Reyes enseguida se dieron cuenta de lo que pasaba. El niño que tanto les había ayudado se había quedado sin regalo.
-¿Cuál era tu deseo, pequeño amigo? Con tanto ajetreo no te hemos dado tu regalo.
-Yo sólo quiero volver con mi familia. Mis hermanos pequeños estarán tristes y hambrientos.

Ni Melchor ni Gaspar se habían acordado de la promesa que le habían hecho al niño. Iban a dejarlo en su casa cuando pasaran por allí.
-¿Por qué no te has quedado en casa con tu familia cuando hemos pasado por allí? -preguntaron.
-Si me hubiera quedado allí no hubiera podido terminar de repartir los regalos como os prometí.
-¿Sabes qué? Yo te llevaré -dijo Baltasar -. Mi tobillo está mucho mejor.

Baltasar llevó en su camello a su pequeño sustituto de vuelta a casa. Cuando llegaron todo el mundo los recibió con los brazos abiertos. Los más pequeños no se lo creían. ¡El mismísimo Rey Baltasar estaba en su casa con el mejor regalo del mundo! ¡Su querido hermano, al que creían desaparecido, estaba allí con ellos!

oda la familia agradeció de corazón al Rey Baltasar que les hubiera devuelto al niño. Baltasar les contó lo que el niño había hecho, y todos sintieron gran admiración por el niño, al que felicitaron por su generosidad.

-En agradecimiento, os daré lo que queráis -dijo Baltasar.
-Ya tenemos todo lo que queremos, Rey Baltasar -dijo el más pequeño de los hermanos-. Mi hermano está en casa y está bien. Ninguna otra cosa vale tanto como que estemos todos juntos.

El Rey Baltasar se fue, emocionado con aquel encuentro. Desde entonces llama a su pequeño sustituto todos los días 5 de enero para que le eche una mano en La Gran Noche, porque nada le causa mayor alegría que llevarlo de vuelta a casa y ver cómo lo recibe toda su familia.[navidad]

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