¡Ay, La vaquita de ordeño!

Lvaquitauz de la mañana y verde mansedumbre en todo el campo.

Suelta va la vieja copla sobre los lentos rebaños.

¡Ay, la vaquita de ordeño, tan mansa, tan silenciosa!

¡Cómo lame al becerrito y cómo mueve la cola!

Panzuda y con esos ojos claros que el cielo retratan,

¡Ay, cómo todas las tardes vuelve del campo a la casa!

¡Ay, la vaquita de ordeño, con las dos orejas blancas

y un lucerito en la frente!

¡Parda piel y negras manchas!

Autor: Manuel Felipe Rugeles

Deja tu Comentario

comentarios