Cuento Aventura de los Molinos de Viento – 2
Levantose en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por Don Quijote, dijo:
-Pues aunque movais mas brazos que los del gigante Briareo, me la habeis de pagar.
Y diciendo esto y encomendandose de todo corazon a su señora Dulcinea, pidiendole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela,con la lanza de ristre, arremetio a todo galope de Rocinante y embistio con el primer molino que estaba delante; y dandole una lanzada en el aspa, la volvio el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevandose tras si al caballo y al caballero, que fue rodando maltrecho por el campo.
Acudio Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llego, hallo que no se podia mover.
Tal fue el golpe que dio con el Rocinante.
-¡Valgame Dios!- dijo Cancho-. ¿ No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacia, que no eran sino molinos de viento, y no lo podia ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?
Miguel Cervantes.



