Cuento Los perros de San Bernardo
Los Alpes son montañas muy grandes, siempre cubiertas de nieve.
Al andar por ellos, es facil caerse en los barrancos, o perderse entre los peñascos, o morir helados sobre la nieve y el hielo.
Unos frailes muy buenos, han hecho alli una gran casa para socorrer a los viajeros. En esta casa de Dios esta siempre el fuego encendido. Y esos frailes tienen unos perros muy valientes y muy listos.
Los perros conocen muy bien las veredas y los rincones de las montañas. Y cuando en ellas encuentran a un hombre muerto, herido o enfermo, corren al convento y, ladrando y aullando, avisan y llevan a los frailes donde esta el hombre.
Cuando los perros salen a recorrer la montaña, llevan en el lomo una manta de lana y en el cuello una cesta con vino y comida. De este modo, si encuentran a un viajero perdido, puede abrigarse y comer hasta llegar al convento.
Uno de aquellos perros, se encontro un dia a un niño medio helado, metido en una grieta de hielo. El perro empezo a calentarlo con su cuerpo, a lamerlo, a echarle su aliento, hasta que pudo reanimarlo; entonces se echo al suelo para que el niño se montara y montado lo llevo al convento.
Hay tambien perros policias, que atrapan a los ladrones; perros sanitarios, que buscan a los heridos en la guerra; perros que defienden a los corderos, para que no se los coman los lobos; perros que salvan a los niños que caen a un rio o al mar.
El niño que tira piedras a un perro es un desagradecido y tiene muy mal corazon.
Agustin Serrano de Haro.



