Fabula La zorra y los cazadores

En un bosque, una zorra huia de los cazadores que la perseguian.  Al sentirse acechada, distingio a lo lejos una cabaña y corrio hacia ella con la finalidad de ocultarse.  La zorra, insistentemente, pidio ayuda al leñador, quien le permitio que pasara a su casa, mientras le decia amablemente: «Entra rapido para que  los cazadores no vean donde te has escondido.

En esos instantes  se escucho el ruido de los cazadores que llamaron a la puerta y el leñador le pregunto a la zorra:  » ¿Ya estas bien escondida?».

El leñador abrio la puerta y atendio a los cazadores, quienes le preguntaron por la zorra.

El leñador les dijo: «De momento no he visto ninguna por aqui».   Sin embargo, mientras decia esto, hacia gestos y señalaba el escondite para que ellos notaran el lugar donde estaba escondida y pudieran encontrarla.  La zorra, que astuta, se dio cuenta que en realidad el leñador no queria ayudarla, sino entregarla.

Los cazadores estaban tan aturdidos que no entendieron lo que les queria decir el leñador.

Despues de agradecer la informacion, se fueron a buscar al animal a otro lugar.

Cuando la zorra ya no escucho a los cazadores, salio de inmediato de su escondite y paso delante del leñador sin decirle ninguna palabra.

El leñador se ofendio y le dijo:

«¡ Como es posible que ni siquiera agradezcas, ya que gracias a mi, salvaste tu vida!». La zorra, que habia notado las verdaderas intenciones del leñador, le replico: «Amigo, merecerias agradecimiento si realmente tus palabras hubieran sido coherentes, pero con tu boca decias una cosa, mientras que con tus gestos decias otra.

Moraleja

Cuida que tus actos sean coherentes con tus palabras.

Esopo.

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