Juan, El de la Carguita de Leña parte 2

Todos al verlos entrar, quisieron echarlo a broma; pero cuando oyeron al rey decir que estaba dispuesto a cumplir lo prometido, se quedaron en el otro mundo.

La pobre princesa solto el llanto.  El rey calmo a su hija, quien no  hallaba como casarse con aquel hombre tan infeliz.  Pero no hubo mas remedio, llego el dia del casorio, que seria a las 12 del dia en la Catedral.

El tono, montado en su carga de leña, al entrar en la ciudad, toco la carga con su varita y dijo:- Varillita, varillita por la virtud que Dios te dio, que la carga de leña se vuelva un coche de plata, con unos caballos blancos que nunca se hayan visto, y yo un gran señor muy hermoso y muy inteligente.  Y la carga de leña se transformo en una carroza de plata y el, en un gran señor.

La princesa no sabia si estaba dormida o despierta.   De pronto entra un principe muy hermoso, la toma de una mano y la lleva a una carroza de plata.  Sale la carroza para la Catedral y alli los casa el señor Obispo.  Vuelven al palacio y ¡que bailes y que fiestas!

Juan se fue a un rincon y le dijo a la varillita: – Varillita, varillita por la  virtud que Dios te dio, que la casita de nosotros se vuelva un palacio de cristal y mi madre una gran señora.  Y asi fue: La viejita estba en la cocina echando de menos a Juan cuando oyo un ruidal y de pronto se vio en una gran sala de cristal con muebles dorados y ella sentada en un sillon, vestida de terciopelo.  De pronto ve entrar a una pareja, que la abrazaron y Juan le dice: – Madre, aqui tiene a mi esposa.

Alla al anochecer, cuando estaba la fiesta en lo mejor llegaron los hermanos que andaban de parranda.  Juan los encerro en un cuarto, y otro dia cuando estuvieron frescos, les conto lo que pasaba y les prometio que si se portaban bien, los casaba con las otras princesas.  Ellos se portaron bien y se casaron.  Juan y su esposa fueron los reyes y todos vivieron muy felices.

Por:

Carmen Lyra. Cuentos de mi Tia Panchita.

«Juan de la Carguita de Leña»

San Jose, Costa Rica.

Editorial Costa Rica, 1989

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