La juguetería de la calle Siete -2
Al final, a alguien se le ocurrió la idea de ir a hablar con la dueña de la juguetería. Y así lo hicieron. Pero la dueña no soltó prenda. Sin embargo quienes fueron a hablar con ella se dieron cuenta de que había algo que ocultaba, pero como no podían colarse en la juguetería por la noche para investigar, porque era ilegal, decidieron quedarse observando desde la calle para ver qué pasaba.
Descubrieron que la dueña limpiaba todos los días el cristal del escaparate con un líquido verde que al evaporarse se quedaba transparente, y que a los niños, al tocar el cristal, les brillaban los ojos durante un segundo, durante el cual el mismo color verde del líquido aparecía en sus pupilas.
l día siguiente, la policía entró en la juguetería, lo registró todo de arriba a abajo y encontró a la bruja justo cuando preparaba su poción mágica para los cristales.
Cuando se la llevaron a la cárcel, la juguetería se cerró. Los niños, al principio, estaban muy disgustados, pero poco a poco empezaron a valorar todos los juguetes que tenían en casa y a jugar con ellos.
Durante años no volvió a abrirse una juguetería en la ciudad, así que los propios padres montaron un mercadillo de juguetes en los que los niños intercambiaban los juguetes que tenían para poder jugar con juguetes diferentes. Así, todos los niños aprendieron a ser más agradecidos y a valorar lo que tenían.




