La luna y siempre

Redonda, hinchada de fortarse contra el cieloluna399401

rasga mi piel con su delgada luz

Cae sobre mi pelo

con la levedad de una sirena

que no se hubiera dado cuenta

Solivianita mi sangre

me enciende de locura

me regala una piel fosforescente

y me convierte

me regala una piel fosforescente

y me convierte aceite hirviendo en fauna

(cascos y cuernos y cabello desbocado
bajo el lúbrico soplo de lo oscuro)

Autor del poema: Ana María Rodas

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