La niña que brillaba como el sol
Erase que era una pequeña niña de ojos claros y cabello como el sol.
Erase que era tan hermosa que hasta el mismo sol sonreía cada vez que la veía.
La niña tenía todo lo que una niñoa podía anhelar. Solo le falaba una cosa que le hacía ponerse muy triste: la niña no podía hacer nada.
Si, como lo leés, no os extranéis, es verdad. Y no podía hacer nada porque pensaba que no servía para nada, que no sabía hacer nada.
La niña vivía desde dentro y para dentro y los demás sencillamente la ignoraban, era invisible a sus ojos. Cuando quería decir algo, se le ponía como un nudo en la garganta y la voz no le salía por más que ella lo intentara. Hasta se ponía roja del esfuerzo, y como finalmente no podía, una rabia cada vez mayor se iba apoderando de ella, aunque muchas veces no se daba cuenta de ello.
Y claro los demás, incluida hasta su propia madre, no se daban cuenta de nada y solo pensaban: esta niña es muy calladita.
Y no digamos ya canta, eso era imposible, inimaginable, pero como le encantaba la música y ya hemos dicho que la niña vivía desde dentreo y para dentro se pasaba el día imaginando y cantando para sí misma canciones.
Y tampoco pintaba, ni escribía, ni jugaba con otros niños, no podía hacerlo, porque había una vez en su cabecita que le decía: “me sale todo mal”.
Y de esa forma iban pasando los días, uno a uno, Sobreviviendo a través de su imaginación. No era extraño verla hablar sola o a sus muñecas, y cantarles cuando nadie le escuchaba, todas las canciones que se había inventado.
Como la niña, que ni nombre tenía, no podía ni sabía expresar hacia fuera, aprendió a ser sabia. a conocerse a si misma y a conocer a los demás, y cuando por fin, un hada buena y generosa, le concedió el deseo de poder hablar, cantar y expresarse, ayudó a conocerse a si mismas a todas las personas que en su ignorancia, ni siquiera sabían que eta niña existía y que su existencia, y adesde muy niña brillaba como el sol.
Moralejas:
Las personas a las que ignoramos o pasan indiferentes para nosotros, pueden ser nuestras maestras algún día.
No debemos juzgar a nadie por las apariencias.




