La niña que quería ser astronauta -2
Pasaron los años y Mía ya era mayor. Entró en la universidad y sacó las mejores notas de su promoción. Tras esto, por fin llegó el momento de ir a hacer las pruebas para ser astronauta, así que se fue a otro país para intentarlo.
Mía tuvo que hacer un montón de exámenes y de pruebas. Cuando acabó todo, volvió a casa a esperar a que le dijeran si lo había conseguido.
Tras unos días esperando Mía recibió una carta que decía:
– ¡Enhorabuena! ¡Has conseguido ser astronauta!
Mía estaba tan contenta que no podía creérselo y sus padres estaban muy orgullosos de ella. Celebraron la gran noticia y, al día siguiente, Mía tuvo que irse al país donde había hecho las pruebas para empezar a trabajar como astronauta.
Mía no se cansaba de aprender cosas nuevas y se esforzaba mucho día tras día hasta que consiguió ser una de las astronautas más famosas e importantes del mundo.
Hizo tantas cosas buenas que llegó a salir en la televisión y todos los demás compañeros que siempre se habían reído de su sueño se dieron cuenta de que estaban equivocados y de que habían sido muy injustos con Mía.
Un día, Mía volvió a su país para ver a su familia. Cuando llegó, todos la saludaban y la felicitaban. ¡Era tan famosa que todos querían hacerse una foto con ella!
– Mía, ¿cómo has conseguido ser una astronauta tan importante? – le preguntaban
Mía, que no era rencorosa a pesar de las burlas que había recibido, les dijo a todos:
– Porque con esfuerzo, ilusión y mucho trabajo todo se puede conseguir. Recordad que es muy importante confiar en uno mismo.
Mía fue una astronauta cada día mejor y todos la tomaron como un ejemplo a seguir, a la vez que aprendieron que no había que reírse de los sueños de los demás ya que nada es imposible.





