Las aventuras de Pato Patoso- 2

Harto de que todos le ignoraran, Pato Patoso se fue en busca de otro estanque. Esta vez pasó menos miedo, pero tuvo que ser muy cuidadoso para no convertirse en la cena de nadie.

Días después encontró otro estanque. Este era todavía más bonito que el anterior. Había muchos más animales y estaba todavía más animado que el anterior.
-Hola, pasaba por aquí y me preguntaba si querríais ser mis amigos -dijo Pato Patoso.

Pero esta vez tampoco nadie le hizo caso. Así que se marchó de nuevo.

Los peligros seguían ahí, así que Pato Patoso tuvo que ser muy cuidadoso. Y así avanzó hasta que llegó a otro estanque. Era pequeño y había pocos animales. Y estaba muy tranquilo. Parecía hasta triste.

-Vaya, qué triste está esto -pensó Pato Patoso-. ¿Qué habrá pasado?

Y con el mismo entusiasmo que en las otras ocasiones, Pato Patoso se dirigió a los animales del estanque y dijo:

Hola, pasaba por aquí y me preguntaba si querríais ser mis amigos.

-¡Pato Patoso! -gritaron todos a la vez-.

– ¡Has vuelto!

– ¡Qué alegría!

– ¡Te echábamos de menos!

Pato Patoso no se lo creía. Sin darse cuenta, había regresado a su hogar. Y todos estaban contentos de verle.

Pato Patoso celebró con todos el regreso. Los animales se disculparon. Pato Patoso aceptó sus disculpas y los perdonó. Y ya nadie volvió a reírse de él, porque con tanto viaje y tanta aventura ya no era tan torpe. Y cuando metía la pata, era él el primero que se reía de la torpeza.

Eva María Rodriguez

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