Cuento Las abejas

Al padre de Luis le gustaba mucho salir a cazar.  Y el niño lo acompañaba a menudo, aunque luego volvia muy cansado.

Un dia se detuvieron a descansar un rato y oyeron muy cerca un ruido extraño.

abaja-flor.gif

Luis pregunto que era aquel ruido.  Su padre hizo que fijara la atencion en los grupos de abejas que trabajaban sin descanso.

-En estos alrededores, debe haber una colmena, donde miles y miles de abejas trabajan sin cesar- dijo el padre.

-Papa, vamos a buscar la colmena que quiero verla- Pidio Luis.

-Si pero debemos tener mucho cuidado para que no nos piquen- advirtio el padre.

Se levantaron; las mismas abejas, que regresaban cargadas con el polen, les sirvieron de guia.

En el hueco de un viejo arbol, tenian las abejas su casa.

-Mira, Luis; estas abejas con las obreras, la encargadas de hacer la miel y la cera; de alimentar a las abejas cuando son pequeñas y de cuidar la colmena.

-Dentro- Continuo- esta la abeja reina y los zanganos.

-Papa. mira esta abeja que llega; fijate en el polvo amarillo que trae en las patas.

– Si Luis, ese polvo se llama polen.

Esta en las flores y la abeeja lo recoge cuando se posa en ellas, Van a la flor a chupar el nectar y como el polen es pegajoso, se adhiere a su patas.

-¿Y que hacen las abejas con el nectar?

-pregunto interesado Luis.

-De el sacan la miel y la cera; con esta hacen los panales que luego llenan de miel.

-¿De que se alimentan, Papa?

-Comen la miel que ellas fabrican.

La miel que les sobra, se extrae de los panales y sirve para muchas cosas.

-Si, yo he visto como mama pone miel a los pasteles- dijo Luis- He comprendido que las abejas son unos animales muy utiles y muy simpaticos; si no pican.

-¿Sabes, hijo, que de oirte hablar de pasteles se me ha despertado el apetito? Vamos a casa que ya es hora de comer.

Edicion dirigida por:

«La Escuela Nueva»

España

Deja tu Comentario

comentarios