Cuento – Un enfado incontrolable – Parte 2

Historias que había escrito mientras estaba enfadado.

Y vaya si no lo hacía. Ese mismo día estaba junto al príncipe cuando le atacó su mal humor. Al buscar alguien con quien desatar su furia se fijó en el escritor y este, muerto de miedo, solo pudo recordar las palabras de un viejo hechizo de congelación de uno de sus cuentos.

Al instante el príncipe quedó encerrado en un enorme bloque de hielo y rápidamente el escritor fue apresado por los guardias.

Estos lo dejaron allí mismo, delante del príncipe, para que recibiera su castigo cuando el bloque se derritiera.
Pero para entonces el enfado del príncipe ya había pasado, y aquella fue la primera vez en años en que uno de sus enfados no había provocado ningún problema.

El príncipe era el primero al que molestaban las tonterías que él mismo hacía cuando estaba enfadado, y se sintió feliz de haber descubierto una forma de evitarlas.

Los siguientes días mantuvo al escritor a su lado para que pudiera congelarlo cuando le llegaran sus enfados, y en unas semanas él solo aprendió a controlarse para no hacer ni decir nada mientras estuviera enfadado.

De esta forma consiguió acertar en sus decisiones y el reino volvió a ser un lugar próspero y feliz.
¿Y el escritor? Pues aunque estaba feliz siendo famoso en el nuevo reino que ahora dirigía tan bien el príncipe, se dio cuenta de que tenía que arreglar muchas de las historias que había escrito mientras estaba enfadado.

Y así volvió a su antiguo escritorio, con la firme intención de escribir y hacer las demás cosas importantes solo cuando estuviera de buen humor.

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