El dinosaurio Pablo empieza de nuevo-1

Había una vez un dinosaurio llamado Pablo que vivía cerca de una hermosa playa, donde pasaba las tarde jugando con sus amigos y divirtiéndose. Todo iba bien hasta que un día mamá le dijo a su pequeño dino que se acercaba el invierno y que tendrían que mudarse a otro lugar algunos meses. Por supuesto, Pablo se sintió muy preocupado al saber que no vería a sus amigos durante mucho tiempo, pero como mamá estaba tan emocionada por el viaje, decidió enfrentar la situación con el mejor ánimo posible.

Así comenzaron una mañana la larga caminata, que duraría muchos días, en la que recorrieron cerros, montañas, valles y prados, hasta llegar a un cálido lugar donde las flores abundaban y el sol iluminaba el cielo como nunca. En aquel lugar había muchos otros dinosaurios, de formas y colores diferentes (algunos tenían cuellos largos, otros eran muy pequeños…), que jugaban muy alegres por todas partes. Pero lo que todos parecían tener en común era que se conocían y parecían ser grandes amigos, por lo que Pablo se sintió muy triste y solo nada más llegar:

― ¿Por qué no vas a jugar con los otros pequeños? ―preguntó mamá al ver a su pequeño dino sentado bajo un árbol con la cara totalmente alargada.
― No conozco a nadie, mamá ―explicó Pablo muy triste―, y no quiero que me ignoren o me traten mal si me acerco a jugar con ellos.

― Bueno hijo, nunca sabrás lo que pasará si no lo intentas ―le contestó mamá haciéndole mimos―. Cuando se presente el problema, si es que ocurre, pensaremos entonces cómo solucionarlo, mientras, tienes que ser valiente.

―Ser valiente es muy difícil… ―se quejó Pablo.

― Pero es la mejor manera de enfrentar las cosas difíciles de la vida ―aseguró mamá meneando la cola con alegría―. Yo siempre voy a ayudarte y a apoyarte, así que no tengas tanto miedo y disfruta un poco.
Bosques de Fantasias.

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