La gallina barata (cuento) parte 2

Doña Ramona no se contento con eso.  Ella queria los veinte pesos.  Muy apurados, los muchachos le dijeron:

_Señora, lo lamentamos mucho, pero no tenemos ni un centavo mas, _ Y se sacaban sus bolsillos vacios para que ella los viera_Para completar el pago, quedese con la gallina .  Esta noche podran  comer una sabrosa gallina asada.

A nosotros no nos gustan las gallinas asadas_contesto doña Ramona _.  Asi que paguenme los veinte pesos.

_Eso es imposible, señora.  ¿Que podemos hacer?, _contestaron los muchachos.

_Cuando vengan a nuestro pueblo, manejen mas despacio.  Asi no matan a las personas ni a los animales _contesto doña Ramona, cada vez mas brava_.   Yo quiero los veinte pesos.  Si no quieren pagarme, tendremos que ir al Juzgado.

Y no hubo forma humana de convencerla.  Cuando llegaron al Juzgado, doña Ramona puso la gallina en la mesa del juez y le conto lo sucedido.  El juez la escucho con gran atencion.  Tambien escucho lo que dijeron los muchachos, sin quitar los ojos de la gallina que tenia enfrente.  La boca se le hacia agua, pues  al juez le gustaban mucho las gallinas asadas.

Cuando todos terminaron de hablar, el juez sustuvo la gallina en su mano Y, volviendose hacia los muchachos le pidio que le entregaran los catorce pesos que tenian.  Saco de su bolsillo seis pesos y le entrego los veinte pesos a doña Ramona.  Agarro la gallina y muy contento se fue apara su casa, pensando en la buena cena que tendrian esa noche.

Cuentan que Carlos y  Antonio nunca mas volvieron a hacer apuestas.

Editorial Escuela Para Todos.

Deja tu Comentario

comentarios