Cuento el Joven que salvo a su familia (1)

En una pequeña isla situada en lugar apartado, habia un faro.  En el vivia un torrero con su familia compuesta de su mujer y ocho hijos.

isla-el-faro.jpg

No recibian mas visitas que las de un barquito que, cada quince dias, iba a llevarles las provisiones necesarias para su subsistencia.  Como en la isla no habia agua dulce, llevaban tambien, en grandes barriles, el agua potable que necesitaban los habitantes del faro.

A pesar de vivir tan aislados y separados del resto del mundo, aquella familia era feliz.   Es verdad que en ocasiones pasaban dias de terrible angustia; pues si el barco encargado del transporte de los alimentos se demoraba, se veian en peligro de morir de hambre o sed.

Un dia, el torrero estaba muy inquieto; sabia que se acercaba un ciclon y hacia ya veinticinco dias desde el ultimo viaje del barquito.  Los viveres estaban a punto de terminarse y el agua escaseaba.

-¿Que sera de nosotros?- se preguntaba asustado.  El hijo mayor del torrero, llamado Pedro, habia notado la preocupacion del padre y averiguado la causa.

Compartia su silencio, su angustia, pero a la vez trataba de hallar la solucion para aquel dificil momento.   Se le ocurrio una idea que creyo salvadora; llamo a su padre y le dijo:

-Papa, yo puedo ir a buscar agua y viveres para todos, ¿por que no hacerlo antes de que nos falten completamente?

-Hijo mio, se que eres fuerte y conoces bien la navegacion, pero temo que el ciclon anunciado te pueda sorprender en el viaje.

-Comprendo lo que me dices, pero no podemos vivir sin comida y sin agua, asi es que, si me lo permites, ahora mismo me pondre en camino.

-Ya que tu lo quiere, hazlo, hijo- le respondio el padre.

Pedro preparo el bote y despues de despedirse de sus padres y hermanos, se puso a remar y separandose de la orilla, izo las velas.

El tiempo estaba agitado; las nubes grandes y negras corrian con extraña velocidad; el joven veia con inquietud que la mar se mostraba a cada momento mas fuerte y amenazadora.  Pero Pedro se mantenia firme  y depues de varias horas consiguio llegar al puerto.

Todos los marineros que vieron llegar a Pedro. se quedaron asombrados de su valos y se admiraron de que saliera al mar con un tiempo tan inseguro.

Edicion

«La Escuela Nueva»

Madrid España.

Deja tu Comentario

comentarios