Cuento Infaltil La Caridad
Habia una reina tan buena y tan virtuosa, que atendiendo a la gran mision que Dios le diera poniendo el cetro en sus manos, solo pensaba en hacer virtuosos, religiosos y felices a sus vasallos.
Establecio esta gran reina un premio para aquel que en el año transcurrido, hubiese hecho la mayor obra de caridad; pensando, con razon, que era esta una gran enseñanza practica al alcance de todas las inteligencias.
Cuando todos se hubieron reunido y la reina estaba en su trono, se acerco uno y dijo que habia labrado en su pueblo un hermoso hospital para los pobres. El corazon de la reina se lleno de gozo al oir esto y pregunto si estaba concluido.
-Si, señora- contesto el interrogado-; solo falta ponerle la lapida con letras de oro que diga por quien y cuando se laboro.
La reina le dio las gracias y se presento otro.
Este dijo que habia consteado, a sus expensas, un cementerio en su pueblo que de este carecia.
Alegrose la virtuosa reina y le pregunto si estaba concluido, a lo que contesto que solo faltaba rematar el hermoso panteon que en el centro estaba concluyendo para el y su descendencia. Diole las gracias la reina y se presento una señora que dijo habia recogido a una niña huerfana que se moria de hambre y la habia criado, dandole lugar de hija.
-¿ Y la tienes contigo? pregunto la reina.
-Si, señora, y la quiero tanto que jamas me separare de ella; es tan dispuesta que cuida de toda la casa y me insiste a mi con cariño y esmero.



