El caballo valiente -2

Parecía que no era posible evitar la tragedia. El lobo se acercaba cada vez más, dispuesto a cenarse a la pobre ovejita. Entonces, el caballo saltó la valla y cabalgó todo lo rápido que pudo. Y justo cuando el lobo se preparaba para abalanzarse sobre la oveja, el caballo le dio una coz tan fuerte que lo dejó tumbado y sin poder moverse.

– ¡Vamos! ¡Corre! -le dijo el caballo a la oveja. Pero la oveja no era tan veloz como el caballo.

El lobo se levantó y fue de nuevo a por la oveja. El caballo volvió a darle otra coz.
– ¡Huye! – le gritó el caballo a la oveja-. Yo le entretendré aquí.

La oveja huyó hacia la granja mientras el caballo coceaba al lobo, pero se llevó unos buenos mordiscos. Los balidos de la oveja alertaron a los perros y a los granjeros, que salieron al rescate del caballo. Cuando llegaron espantaron al lobo y ayudaron al caballo, que estaba herido.

Al día siguiente, la ovejita se acercó al caballo y le dio las gracias por salvarla del lobo.
– Siento mucho que te hayan herido por mi culpa -le dijo-. Eres un gran amigo. Me dijiste que salir sola era peligroso y no te hice caso. Si no hubiera sido por ti hoy estaría en la barriga de ese lobo.

– Espero que hayas aprendido la lección, pequeña oveja -le dijo el caballo-. Y que la próxima vez escuches con atención los consejos de este viejo caballo que ya ha vivido mucho.

Y así fue como la ovejita aprendió a escuchar a los mayores y entendió que salir sola era muy peligroso

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