El calcetín misterioso -1

Hubo una vez un niño muy curioso, llamado Mateo el Valiente, que se adentró en un bosque misterioso en busca de aventuras y fama. Todo el mundo le había advertido sobre los peligros que el bosque encerraba, pero a él todo eso poco le importaba. Y cuantas más historias le contaban, más ganas tenía de descubrir los secretos que aquel bosque encerraba.

Como os decía, Mateo el Valiente se aventuró a investigar los misterios del aquel bosque prohibido. Después de caminar un buen rato y no haber encontrado ni peligros ni amenazas ni nada digno de ser contado, decidió sentarse sobre una piedra que se encontraba a un lado del camino.
¡Hay que ver, qué bosque tan aburrido! -exclamó Mateo resignado y visiblemente decepcionado.

En ese momento apareció un misterioso hombrecillo y se sentó delante de Mateo, en silencio. Los dos se miraban fijamente, pero no decían nada. Al cabo de un rato, el hombrecillo se quitó un zapato y un calcetín. Después, colgó el calcetín de un árbol y metió el zapato en su bolsa. Y se marchó saltando a la pata coja, pues otro remedio no le quedaba.

– ¡Pero qué tipo más tonto! -dijo Mateo en voz baja, para que no le oyera nadie-. ¿Por qué se habrá quitado un zapato?

-Pues para colgar el calcetín, pedazo de zoquete, que pareces un juguete con cara de cojín -dijo una voz.

-¿Quién habla? ¿De dónde ha salido esa voz? -preguntó el niño.
Colgado estoy de una rama esperando tu jugada, y si no me coges pronto vas a quedarte como un tonto.

-¿Cómo? ¿Un calcetín que habla…. en verso?

-Muchos secretos escondo, muchas historias y algún misterio. Y si piensas con criterio los encontrarás bien al fondo.

Mateo el Valiente estaba un poco desconcertado. A pesar de todo, se abalanzó sobre el calcetín para meter la mano dentro y descubrir lo que escondía aquel calcetín misterioso.

Deja tu Comentario

comentarios