El lugar donde llueve chocolate -Parte 2

Cuento

Encontró sueños arcoiris, mares musicales, bosques de sonrisas, pero ni rastro de la lluvia de chocolate. Ni durante la primera semana. Ni en el primer mes. Ni tras el primer año. Pero como sabía que existía, estaba decidida a seguir buscando.

Hasta que llegó el día en que se acabaron los libros y no supo qué hacer.

– Si no encuentras ese libro que tanto has buscado, ¿por qué no le escribes tú? – le dijo la bibliotecaria, tratando de consolarla.

– Pues porque así no vale, estoy buscando otra cosa – respondió.

Pero de camino a casa siguió dándole vueltas a la idea, y en su cabeza creció una preciosa historia con nubes de chocolate, que no pudo resistirse a escribir al llegar a su cuarto.

Mientras lo hacía y en su imaginación jugaba con aquella dulce lluvia, surgieron mil nuevas historias e ideas, a cada cual más divertida y original.

Creaba nuevos mundos y criaturas sin esfuerzo, y los hacía vivir en el papel y en la imaginación de los demás.

Así descubrió que su abuela tenía razón: había leído tanto que su cabeza era un tesoro del que no dejaban de surgir ideas que utilizaba para escribir, para hablar, para aprender o incluso inventar, y con las que se ganó el respeto y la admiración de todos.

Y sintió que era muy rica, porque no cambiaría por nada aquella cabecita en la que llovía chocolate; ni por todo el oro del mundo.

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