Flor y Fruto (Poesia)
Gime el viento enredado en las ramas.
Prendido en cuchillos, intenta soltarse.
Luchando estremece las frondas.
y quedan las armas teñidas de sangre.
Furioso de estar prisionero.
entre mil puñales,
el viento se torna potente
y se quita las armas que lo hacen quejarse.
Despues, libremente y cantando victoria
va danzando caprichosos
bailes camino a las eras,
camino a los prados floridos del valle.
Al suelo han caido los mil cuchillos,
y el arbol recoge en vainas de jade
rubies ovalados,
gotitas de sangre.
Arbol de mi tierra,
guardian y ornamento de los valladares,
parasol bordado
de los cafetales,
pero familiar
de setos rurales:
mi alma se queda toda palpitante,
prendida en las puntas
de tus mil puñales.
Recoge en la vainas
mis gotas de sangre
para que mi esposa mañana le forme
una gargantilla de intensos corales
al tierno angelito
que vendra mas tarde.
Por:
Arturo Aguero Chaves (Costa Rica)
Romancero Tico
San Jose: Editorial Costa Rica, 1982.



