Leyenda Las Tristezas del Sombreron

Cuenta la historia que un dia de noviembre, en la Antigua Guatemala yacia un vendedor de carbon, era un hombre muy pequeño que paseaba con una pequeña guitarra de cajeta sobre las calles empedradas, llevaba consigo unas mulas que en su costado transportaban carbon.

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De repente paro en una esquina, ato a los animales y empezo a cantarle a una de de las muchachas mas lindas del pueblo, su nombre era Nina Candiales.

Al otro dia, las señoras del pueblo murmuraban sobre el enamorado que le llevaba serenata a Nina todas las noches.  Nadie sabia con certeza quien era.

Cuando le  preguntaban  a la madre, ella solo respondia que no sabia, pues la muchacha nunca le habia abierto la ventana.

Durante muchas noches sucedio lo mismo, hasta que por fin Nina se asomo a la ventana y lo dejo entrar.

Una vecina que estaba espiandolos se quedo asombrada al descubrir que era ¡ el Sombreron!

Todo el pueblo se entero al dia siguiente, por lo que la mama de Nina tomo la decision de levarla a un convento, pues se estaba adelgazando  y cada vez se ponia mas palida.  Aun en el convento, ella sentia la presencia  y el taconeo de la zapatillas del Sombreron.  La joven se iba demacrando hasta que un dia no desperto.

Muchos lloraron la muerte de Nina Candiales, pero nunca a nadie se le olvido que el llanto mas amargo de aquella noche era el del Sombreron.  Desde entonces se encuentran en el cementerio, cerca de la tumba de la muchacha, unas mulas atadas, ya que rumora que el duende nunca olvida a las mujeres que ha amado.

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