Cuento El Principe Feliz – parte 3
Ademas, con el otro zafiro pudo ayudar a una niña que lloraba cerca de un arroyo, porque las velas que vendia se le habian caido en el y temia que su papa la castigara. La golondrina coloco la joya en su mano y la niña corrio a su casa muy alegre.
Entonces, el Principe quedo ciego. Aunque la golondrina iba de paso y no queria permanecer mas tiempo en la ciudad, decidio quedarse junto a el para siempre.
El Principe envio a la golondrina a volar por la ciudad para llevar a los pobres los pedazos del oro que cubria su cuerpo y hacerlos felices.
Finalmente llego el invierno, la golondrina se despidio del Principe, lo beso y cayo a sus pies. En ese instante la coraza de plomo de la estatua se partio en dos.
A la mañana siguiente el alcalde ordeno derribar la estatua del Principe Feliz y al no poder fundir su corazon, lo lanzaron a la basura junto a la golondrina.
-Has elegido bien- dijo Dios. En mi jardin del Paraiso este pajarillo cantara eternamente, y en mi ciudad de oro, el Principe Feliz me alabara.
Edicion General: Lucrecia Choy
Edicion Grafica: Alejandro Sosa
Coordinacion Educativa: Violeta Velasquez
Correccion: Miguel Vargas
Diagramacion: Paula Mazariegos.




