Cuento El Principe Feliz
En la parte mas alta de la ciudad, se alzaba la estatua del Principe Feliz. Tenia como ojos dos zafiros brillantes y un gran rubi rojo en el puño de la espada.
Todos admiraban su belleza y la felicidad que su rostro reflejaba.
Una noche llego una golondrina que se dirigia hacia Egipto. Como estaba tan agotada por el largo viaje, se poso entre los pies de la estatua, pues penso que era un buen lugar para descansar.
Estaba lista para dormir, puso su cabeza bajo el ala, y sorpresivamente cayo una gran gota de agua sobre ella.
-¡Que extraño!-exclamo el ver que el cielo estaba despejado.
Luego cayo otra gota.
-¿Para que sirve esta estatua si no protege de la lluvia?
-dijo la golondrina. Y cuando se disponia buscar otro refugio, cayo una tercera gota.
Cuando la golondrina vio hacia arriba observo que los ojos del Principe Feliz estaban llenos de lagrimas que corrian por sus mejillas.




