Cuento Saber Jugar
Todos los amigos se reunian por las tardes en el campo de deportes de la escuela. El juego preferido por todos era el futbol.
Aquella tarde faltaba Ernesto y los equipos, aunque completos, no tenian arbitro.
Empezaron el juego y al momento se produjo un desorden.
-Paco, tu has tocado la pelota con la mano-grito Jaime.
-Te habra parecido a ti, porque yo le di con la cabeza, no con la mano.
-¡Oye, tu! no me pongas zancadillas.
-¿Sera tonto este niño? A ver si abres bien los ojos.
-Como sigan discutiendo no jugaremos -refunfuño Carlos.
-Alli viene Ernesto; ahora podremos jugar.
-¿Que ocurre?- dijo Ernesto serenamente.
-Nada, que con estos no hay quien pueda jugar; no hacen mas que cometer faltas.
-Lo que sucede- aclaro Ernesto-, es que para jugar hay que guardar bien las reglas del juego y sobre todo (saber perder)
-Bueno, vamos a empezar. Tu diriges, Ernesto.
-Esta bien-añadio este.
Y el juego siguio animado y ya sin discusiones
entre los muchachos.
Edicion «La Escuela Nueva»
Madrid España.



