La Bruja y el Guerrero Cazador- parte 2

Pero no aparecia tal hombre

Un dia el cazador, un forastero en Atitlan paso por entre los linderos de lso bosques, alertado a los perros.   La bruja oyo sus ladridos y salio a otear.  Ella encontro al forastero hablandole a los perros, y los perros atendiendo.  Era un hombre de talla pequeña, bien construido, tal vez de su misma edad.  El tenia un aire inteligente y confiado.  El miro a la bruja, y ella lo miro a el.  Ella sintio un chorro de sentimientos brotar hacia afuera hacia este hombre y entro en contacto con los suyos.  Ella lo invito a su casa.  Al pasar los dias se volvieron amigos y tambien amantes.  La bruja no sintio ningun deseo de poseer a este hombre o de robarle su  energia.  De hecho, ella sintio el deseo de darle algunas de sus energias a el.

El cazador le conto que hasta hacia poco, el habia sido un guerrero.  Desde  su juventud, el habia invocado la proteccion del dios de la guerra Chuauh y que habia vivido bajo su poder y se habia mantenido fuerte consumiendo la sangre de sus adversarios.  Pero despues de años de violencia, y el matar a numerosos enemigos, y el recabar admiracion por parte de sus huestes, se se habia intoxicado de esa vida y se habia refugiado en los bosques para encontrar significado a su vida en soledad.  Pero al desear compañia y sin haber encontrado sus respuestas, se habia volcado al mundo para experimentar lo que era ser un mercader y despues un escriba real, mientras buscaba algo mas que lo que habia encontrado en el bosque o en los pueblos llenos de habitantes.

Una mujer lo atrajo, y por un tiempo el encontro una extraña e intensa felicidad con ella.

El se enamoro con ella solo para descubrir que sus sentimientos por ella eran mas fuertes que los de ella por el.  A medida que ella trataba de tomar el control de su destino, el luchaba para mantener su ser intacto.  Cuando ella se dio cuenta que no podia tomar el control, ella lo rechazo.  Y con este rechazo, el cazador/guerrero regreso a los bosques.  El todavia no habia divinizado su propio destino pero estaba comprometido con la busqueda de su descubrimiento propio.

Richard Morgan Szybist.

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